lunes, 9 de julio de 2007

II

Tan echas a lo imposible

y a los golpes duros

que aprendieron a disfrazarlos con sonrisas húmedas

inventadas de la nada,

quebrándose por dentro e irradiando luz por fuera.

Portando en el corazón mil amantes,

corazón que a ninguna de ellas pertenecía.

Demasiado alcohol y veneno habían recorrido ya estas venas,

y suficientes castigos se había infrigido por herir

a quien no lo merecía.

Le pidió una última noche,

una última canción...




Corazas fuertes creadas con fundiciones

de débiles sentimientos.

Palabras que no dicen nada

y silencios que narran demasiado.

Manos rotas que no sostienen más sueños ni anhelos

que los inmediatos,

y unos pulmones demasiado cansados

de respirar este aire tan cargado.

Puñados de caídas en sueños,

de las que vacían de aire el cuerpo

y hacen que se estremezca hasta el último rincón de tu cuerpo.

No hay comentarios: