Una de esas cosas que no sabrías explicar,
una de esas personas que no logras entender que tiene,
una atracción que no se puede describir,
que sólo se entendería si la otra persona pudiese sentir lo que tu sientes
cuando te cruzas con sus ojos,
cuando te roza su piel,
cuando se le dibuja una sonrisa,
cuando notas su respiración cerca,
tan cerca que la tuya se corta,
que no puedes retener el corazón,
se acelera,
toma velocidad
como queriendo salir de tu cuerpo para marchar al suyo.
Cuando detalles que para ella no son nada
para ti...para ti es un mundo.
Y le das vueltas,
y más vueltas intentando entender
el porqué de esa atracción que no puedes contener,
porqué pese a sus malos gestos,
o palabras hirientes,
dichas sin maldad,
cuando sonríe,
cuando escuchas su voz,
cuando te miras en sus ojos,
el resto desaparece,
ya no existe más, se borran automáticamente
las quemaduras del dolor que sentiste tan sólo un segundo antes,
te sientes incapaz de decir una mala palabra,
de confesar lo que te duele,
porque sabes perfectamente que el medio segundo de felicidad
compensa cualquier cosa...
Y aguantarás todo lo necesario,
y sufrirás todo lo que haga falta
para que ella no sienta ese dolor,
para que sea feliz
porque no hay nada que quieras más en esta vida que saber que es feliz,
y sabes que permanecerás ahí siempre,
que media palabra suya bastará para ir corriendo a su lado,
para ayudarla en todo lo necesario,
y si te planteas cuánto aguantarás este ritmo,
la respuesta que hayas es que aguantarás,
toda su vida y lo que aguante la tuya.
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