domingo, 1 de julio de 2007

[...]


Era lunes y como todos los lunes el alma

me pesaba ahí mismo, abajo del saquito de

los cojones. Una tarde pensé que el alma era

una tercera bola que llevaba ahí colgando y

que me servía tan poco como me servían las

otras dos. Desde entonces, cuando es lunes y

el alma me pesa, cuando es otro día y el alma

me pesa, hasta cuando no sé qué día es y el

alma me pesa, siento ese bulto y esa carga

abajo del todo, peleando con la tela elástica

del slip.

Yo no fui siempre un tipo con el alma

entre los cojones [...]

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